Información para Pacientes

La ecoendoscopia, también denominada ultrasonido endoscópico, endosonografía o ultrasonografía digestiva, es un examen que mediante un transductor colocado en la punta de un endoscopio, permite evaluar lesiones ubicadas en la pared del tubo digestivo o en los espacios que éste atraviesa. Consiste en introducir, a través del tubo digestivo, un endoscopio que lleva conectada una sonda ecográfica de alta frecuencia (5 MHz a 20 MHz) en su extremo distal.

De tal forma, podemos no sólo evaluar las lesiones que hay en esófago, estómago, duodeno y recto, sino también, en mediastino, pulmón, páncreas, hígado, vesícula biliar y otros órganos. En resúmen, la ecoendoscopia es un examen que combina la imagen de endoscopia con la ecográfica para valorar no sólo las lesiones del interior de la luz sino las lesiones que rodean al tubo digestivo.

 

Es fundamental en la valoración de los pacientes con lesiones benignas, como la mayoría de los tumores subepiteliales, y en la de pacientes con coledocolitiasis. Su principal papel es la estadificación de los pacientes con cáncer de esófago, gástrico, páncreas y rectal. Con este examen se busca realizar un diagnóstico y un estudio de extensión que permita tomar una conducta endoscópica, quirúrgica o paliativa.

En la ecoendoscopia se utilizan equipos radiales, lineales o minisondas, según las características de la lesión o a las necesidades del examen. Los equipos radiales permiten obtener una visión oblicua y una imagen ecográfica de 360 grados. Los primeros equipos tenían frecuencias de 7,5 y 12 mHz, pero ahora hay equipos que tienen frecuencias de hasta 20 mHz, con el transductor siempre situado en la punta del equipo.

El endosonógrafo radial es el más utilizado para los exámenes diagnósticos. Cuando la ecografía con este equipo se realiza con las frecuencias de 7,5 o 12 mHz, divide la pared de todo el tubo digestivo en las siguientes cinco capas.

Cuando se utilizan transductores de mayor frecuencia, la resolución es mayor y se pueden observar hasta nueve capas, y se detallan principalmente la capa mucosa y la muscular.

El endosonógrafo lineal sólo trabaja con una frecuencia de 7,5 mHz y permite también una visión endoscópica oblicua, pero la imagen ecográfica es de sólo 160 grados, con el fin de seguir la orientación de la aguja de punción. Con este equipo completo permite hacer ecoendoscopia diagnóstica y también terapéutica: con el uso de agujas de 22G o 19G, se pueden tomar biopsias de lesiones de la pared o adyacentes a ella (mediastino, páncreas, glándula suprarrenal, etc.) y también, es posible el drenaje de diferentes colecciones o de la vía biliar.

Una minisonda es una especie de catéter que en la punta tiene un transductor de ecografía y que, dado su tamaño, puede introducirse por el canal de trabajo de los endoscopios (idealmente de doble canal); es muy útil para el diagnóstico de lesiones menores de un centímetro que estén en la pared del tubo digestivo.

En el caso de la vía biliar, especialmente en la detección de coledocolitiasis, demostró que tenía la misma sensibilidad que la CPRE.

Los ecoendoscopios sectoriales supuso un avance cualitativo; además de introducir el Doppler en la EE, permite la realización de biopsias (punción aspiración con aguja fina- PAAF) con control ecográfico permanente del recorrido de la punta de la aguja, y abrió el camino a la terapéutica en el campo de la patología bíliopancreática.

También denominada ultrasonografía intraductal (UID). Básicamente consiste en introducir en los conductos biliar y pancreático, con una técnica similar a la CPRE o por vía transhepática, unos catéteres que llevan un transductor ultrasónico que gira por un mecanismo mecánico y genera una imagen radial, perpendicular al eje de la sonda, aunque en determinadas circunstancias puede simular una imagen lineal.

En el caso de los ampulomas, la UID es la única técnica que permite descartar la invasión submucosa y definir el grupo de pacientes susceptibles de resección endoscópica.

Además, el procedimiento puede ser utilizado para diagnosticar enfermedades del páncreas, el conducto biliar y la vesícula cuando otros estudios no son concluyentes o son contradictorios.

En el caso de una EUS del recto o el colon, el médico le indicará ingerir antes del estudio una solución de limpieza colónica especial, o bien seguir una dieta líquida combinada con laxantes o enemas.

Si usted es alérgico al látex, infórmelo al médico antes de la prueba. Los pacientes con alergia al látex suelen requerir equipos especiales y tal vez no puedan efectuarse un examen EUS completo.

El médico puede recetarle antibióticos si usted será sometido a procedimientos EUS especializados, por ejemplo para drenar una acumulación de fluido o un quiste utilizando la ultrasonografía EUS a modo de orientación.

El examen EUS del tracto gastrointestinal inferior a menudo puede realizarse con seguridad y comodidad sin ningún medicamento, pero usted recibirá un sedante si el examen habrá de prolongarse o si el médico tiene que examinar una distancia considerable en el interior del colon.

Existen algunas limitaciones de la EE en el estudio de la vía biliar

Resulta técnicamente imposible en caso de gastrectomía total y B-II, así como en presencia de estenosis gastroduodenales.

Pueden ser difícil de interpretar tras una CPRE, especialmente si se ha colocado una prótesis, debido a la presencia de aerobilia y al engrosamiento parietal de la vía biliar.

La presencia de aire dentro de un divertículo duodenal, yuxtaampular.

La distancia al hilio hepático puede hacer difícil la adecuada estadificación de los tumores hiliares.

Finalmente, existe una marcada dificultad en la diferenciación entre una Odditis y un Ampuloma T1.

En general, podemos afirmar que la EE tiene la misma sensibilidad en la detección de las neoplasias de páncreas que la TAC.

Sin embargo, la EE resulta superior en la detección de tumores pequeños (< 25 mm) entre los que encontramos aquellos con mayores posibilidades de resección.

La EUS fue equivalente a la TC en la diferenciación entre pancreatitis edematosa (difusamente hipoecoica y aumentada de tamaño) y necrohemorrágica (masas intrapancreáticas hipoecoicas y focales) y superior en la detección de coledocolitiasis, resulta similar a la CPRE en este último punto.

En las pancreatitis crónicas graves se transforma en un patrón heterogéneo, con focos hiperecogénicos repartidos por toda la glándula, y tabiques de aspecto fibrótico que separan pequeños focos hipoecogénicos de aspecto nodular. Pueden verse calcificaciones y lesiones quísticas de diferentes tamaños.

La EE puede detectar los cambios ductales asociados a la pancreatitis crónica, siendo el más precoz la dilatación con aumento en la ecogenicidad de sus paredes y, posteriormente, la irregularidad con estenosis y presencia de cálculos en su interior. En este sentido, se ha podido comprobar su utilidad en el diagnóstico diferencial de la presencia de calcificaciones focales en la cabeza de páncreas y su diferenciación con coledocolitiasis.

La pancreatitis crónica es uno de los principales problemas al diagnosticar una neoplasia pancreática.

Algunas anomalías congénitas que pueden ser sospechadas mediante EE, como el páncreas ectópico, páncreas anular o la presencia de un conducto común pancreático-biliar de longitud superior a 15 mm, tienden a asociarse con patología pancreática. 

CONCLUSIONES

  • La ecoendoscopia es una técnica de diagnóstico muy útil en la patología biliopancreática.
  • La combinación de la TC helicoidal y la EE resulta óptima en el manejo de la patología biliopancreática.

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